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Glande metálica IP69K para lavado de alta presión: Guía completa para una protección óptima en entornos exigentes
Time:2026-01-15 12:11:21

  En sectores industriales donde la higiene y la resistencia a condiciones extremas son imperativas, el equipo eléctrico y electrónico debe estar protegido contra la entrada de agua, polvo y otros contaminantes. Los glandes metálicos IP69K se han convertido en una solución esencial para garantizar la integridad de los cables en entornos que requieren lavado de alta presión, como la industria alimentaria, farmacéutica, automotriz y de procesamiento de alimentos.

  El estándar IP69K es la clasificación de protección más alta según la norma internacional IEC 60529, diseñada para resistir lavados con agua a temperaturas elevadas y presiones extremas. A diferencia de las clasificaciones IP inferiores, el IP69K no solo protege contra la entrada de polvo (nivel 6) sino que también resiste chorros de agua a 80°C y 100 bar de presión, lo que lo hace ideal para procesos de limpieza intensiva.

  Los glandes metálicos IP69K están fabricados con materiales resistentes como acero inoxidable AISI 316 o bronce, que ofrecen una durabilidad superior frente a la corrosión y el desgaste. Su diseño robusto incluye juntas de sellado de alta calidad, como vitón o élastomeros resistentes a la temperatura, que aseguran una estanqueidad perfecta incluso en las condiciones más exigentes.

  En la industria alimentaria, por ejemplo, los equipos deben ser lavados regularmente con soluciones desinfectantes a alta presión para cumplir con normativas de seguridad alimentaria como las FDA o la UE 1935/2004. Los glandes metálicos IP69K permiten que estos lavados se realicen sin riesgo de dañar los componentes eléctricos, evitando contaminaciones y garantizando la continuidad del proceso productivo.

  Otro sector donde estos glandes son indispensables es la automoción, especialmente en plantas de ensamblaje donde los vehículos pasan por procesos de lavado con chorros de agua a alta presión. La protección IP69K asegura que los cables de los sensores y sistemas eléctricos no se vean afectados por el agua, manteniendo la funcionalidad del equipo en todo momento.

  La instalación correcta de un glándula metálica IP69K es crucial para garantizar su eficacia. Se debe seguir un procedimiento detallado que incluye la preparación del cable, el ajuste de la junta de sellado y el apriete del cuerpo del glándula con la herramienta adecuada. Es recomendable utilizar herramientas calibradas para evitar sobreapretar, lo que podría dañar el sellado o el cable.

  Además de la protección contra agua y polvo, los glandes metálicos IP69K también ofrecen resistencia a vibraciones y impactos, lo que los hace ideales para aplicaciones móviles como maquinaria agrícola o equipos de construcción. Su diseño modular permite adaptarlos a diferentes tipos y tamaños de cables, facilitando su integración en cualquier instalación.

  En comparación con otros tipos de glandes, como los de plástico o los de baja clasificación IP, los glandes metálicos IP69K ofrecen una vida útil más larga y una protección más fiable. Aunque su costo inicial puede ser mayor, su durabilidad y resistencia a condiciones extremas representan una inversión a largo plazo que reduce los costos de mantenimiento y reemplazo.

  Es importante destacar que no todos los glandes que se anuncian como IP69K cumplen realmente con los estándares. Para garantizar la calidad, es fundamental elegir proveedores certificados que realicen pruebas de laboratorio según las normativas internacionales. Estas pruebas incluyen ensayos de inmersión, chorro de agua a alta presión y resistencia a la temperatura, entre otros.

  En resumen, los glandes metálicos IP69K son una solución indispensable para proteger cables en entornos que requieren lavado de alta presión. Su robustez, resistencia a condiciones extremas y cumplimiento con normativas internacionales los convierten en la opción preferida para sectores donde la seguridad y la higiene son prioritarias. Al elegir un glándula IP69K, es fundamental considerar la calidad del material, la certificación del proveedor y la correcta instalación para garantizar un rendimiento óptimo durante toda la vida útil del equipo.

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